A los 4 meses, a mi niño ya le salieron los dos dientecitos de abajo y ahora con 8 ya tiene tres abajo y  dos palitas arriba.

Cuando le salieron los primeros, el pobre lo pasó muy mal ya que se le juntaba la salida de los dientes con dolores de cólicos (que le duraron hasta los 4 meses y medio) y entre una cosa y la otra estaba desesperado. Para los cólicos, solo podíamos darle mimitos y amor y para los dientes le poníamos en las genivas, un gel que le refrescaba y le calmaba el dolor y alguna vez, sobretodo por la noche si no podía dormir del dolor, unas gotitas de paracetamol (le poníamos directamente a las genivas y luego se lo tragaba). Ademàs, pues le dábamos mordedores sacados del frigorífico però no le gustaban mucho y tampoco le cabían en la boca, así que una amiga mía me recomendó que le comprara un cepillo de dientes, morderlo le calmaría. Entonces el niño era demasiado pequeño para sostener nada en la mano, así que se lo ponía yo a ratitos y parecía que no le disgustaba, pero luego ya se le pasó el dolor o, almenos, se le calmó lo suficiente para no quejarse tanto y ya de cólicos no tenía nada.

Al cabo de un tiempo, ya le empezaban a inflamarse las genivas superiores por lo que auguraban la salida de nuevos dientes, así que cuando él se sentía incómodo le ponía el gel refrescante. Me acordé del cepillo de dientes, pero era demasiado largo y se lo ponía tan para dentro que se atragantaba, así que dejé de darle el cepillo (era el único que encontré para niños pequeños, pero era para niños de 2-3 años).

Sus primeros 4 dientes

Un día leí en una revista, que en cuanto les salen los dientes a los niños es importante lavárselos “con una gasita después de comer”, decía quien escribió el artículo de esa revista, pero yo en verdad no lo veía muy práctico y volvía a acordarme del cepillo de dientes! Entonces  ¡vi unos cepillos para bebés de 0 a 2 años! ¡esos sí que eran buenos! pequeñitos, cortitos y anchitos, pensados para cogerlos sin atragantarse. Compré uno, y siempre se lo doy a O después de cada comida y le digo “cariño, ahora toca lavarse los dientes, toma tu cepillo”. Es una buena manera de introducirle el hábito de la higiene dental, ¿verdad? y da igual si le duelen o no los dientes, sea como sea, a él parece que le gusta su cepillito.

Su cepillo de dientes

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Acerca de unmon

Soy una mamá feliz que aprendo de las vivencias de mi hijo. Le acompaño, le sigo, le ayudo y aprendo a ser mamá. Juntos exploramos los caminos a donde nos lleva la vida y nos levantamos juntos cuando tropezamos.

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